Vilafortuny tuvo término propio y castillo antes de convertirse en un barrio de Cambrils. Su gran cambio llegó a principios de los años sesenta, con la carretera de Salou: se pensó como una urbanización de ciudad jardín para estancias largas, y Vilafortuny Platja fue el germen de las que vinieron después, como Vilafortuny 2, Pinar de Vilafortuny o els Tallats.
Hoy es un importante núcleo turístico, con miles de viviendas de segunda residencia, y también un barrio con vecinos que viven aquí todo el año. Esa mezcla pide una administración que funcione a distancia: convocatorias que te llegan por correo electrónico, cuentas que se entienden sin estar aquí y alguien que pase por la comunidad cuando tú no puedes.
Además, a principios de 2026 varias urbanizaciones de levante, entre ellas Platja de Vilafortuny y els Tallats, seguían sin estar recepcionadas por el Ayuntamiento. En ellas, el municipio solo asume la limpieza mínima y la recogida de basura, y la jardinería y el mantenimiento general corren a cargo de cada comunidad.